Pido disculpas a quienes hayan entrado en este blog desde enero, encontrándose con la decepcionante falta de renovación de su contenido. Han pasado muchas cosas importantes para mí y para todos en estos últimos meses.
Si les digo que he tenido que “reconvertir” mi vida laboral, lo comprenderán. Yo he sido uno de esos casi cuatro millones de españoles para los que la palabra crisis ha sido algo más que una palabra. Gracias a Dios, he podido reconducir las cosas, y aquí estoy de nuevo, dispuesto a dar guerra, como corresponde a mi segundo apellido.
Quiero además hacerles un pequeño anuncio. Desde el 1 de enero, publico en el diario ABC de Sevilla (también en su edición electrónica) dos artículos semanales, los miércoles y los viernes, bajo mi viejo epígrafe “Callejón de la vida”.
O sea, que no falto a la cita, aunque a veces llegue tarde.
La lucha por la verdad, la honradez y la transparencia informativa seguirán siendo la divisa de cuanto lleve mi firma. A quien le pueda interesar, pues, el punto de vista de un periodista que durante tres décadas ha estado al pie del cañón de un gran periódico, les ofrezco desde ahora mi doble trinchera por la libertad de expresión: este blog y las páginas del ABC sevillano.
Y, por supuesto, intentaré que el miedo me sea cada día más ajeno, sobre todo en la defensa del no nacido.